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Fotografía y FelicidadInspiración

Fotografía y Felicidad – Video #1

posted by Santi Xander 15 enero, 2017

La relación entre fotografía y felicidad

Un estudio publicado en el «Journal of Personality and Social Psychology» demostró que las personas que toman fotografías con frecuencia son más felices y puedes considerarse más comprometidas con aquello en lo que se involucran.

 

¿Por qué fotografiar nos hace felices?

Expresarnos visualmente tiene un curioso efecto. Nos sentimos ilusionados, contentos y felices. ¡Es una experiencia increíble! ¿Por qué sucede esto?

Puede ser porque la cámara nos invita a:

  • Prestar atención a las maravillas de la vida
  • Crear y expresarnos de una forma artística
  • Conocernos a nosotros mismos y encontrar un propósito
  • Abrir la mente y el corazón hacía el aprendizaje continúo
  • Vivir experiencias que conectan con el mundo interior y mostrar lo que nos pasa por dentro
  • Conectar con el momento presente. (Fotografiar es estar aquí y ahora).

Todas estas actividades son terapéuticas y liberadoras. Por eso nos hace sentir tan bien. ¿Las has probado? ?

Voy a dedicar un video a cada uno de estos puntos para que los incorpores en tu forma de vivir y sentir la fotografía. En el primero vamos a hablar sobre como…

 

Video #1

La cámara nos hace prestar atención a las maravillas de la vida

Para ver mejor el video, pincha en el icono “pantalla completa” dentro del video (abajo y a la derecha)

 

Para terminar, un Micro Relato

Te dejo el hermoso micro relato que Mai (compañera de la tribu de fotografía inspiradora) nos dejó en los comentarios de esta entrada del blog:

En el momento de bajar los escalones se dio cuenta de como su pulso se aceleraba, le ocurría cada vez que iba en busca de un instante, un haz de luz distinto, un reflejo, un vuelo, un movimiento…
Preparó su corazón, montó su cámara, se fundió con ella y paró el tiempo.
Sonrío. 

Mai

Me deja sin palabras. Para mi resume perfectamente lo que significa hacer fotografías.

Creo que no hay más que decir…

Espero que tengas una semana llena de momentos en los que prepares tu corazón, te fundas con tu cámara y pares el tiempo.

(Seguiremos las próximas semanas con el resto de videos sobre fotografía y felicidad)

¡Un abrazo fuerte!

Santi

 

¡Cuéntame por qué la fotografía te hace ser feliz! 🙂

Hablamos en los comentarios

 

Inspiración

Tres días para ver por Helen Keller

posted by Santi Xander 30 diciembre, 2016

Manifiesto para vivir con pasión la fotografía

Hoy quiero compartir contigo un ensayo increíble. Espero que sientas lo mismo que experimenté cuando lo leí por primera vez.

Es un texto que todo el mundo debería leer varias veces en su vida. Más aún, los fotógrafos.

Lo escribió Hellen Keller. Una mujer que a los 6 años se quedó ciega, sorda y muda. Nacida en 1880. Tuvo una infancia difícil pero gracias a su cuidadora, la heroica Anne Sullivan, consiguió salir adelante y dedicar su vida a luchar por los descapacitados. Y, sobre todo a ayudar a «ver» a quienes tenemos la suerte de tener el sentido de la vista. Un sentido que muchas veces damos por sentado.

Me parece increíble lo rápido que podemos dar por hecho el maravilloso «don» que hemos recibido. Y, por desgracia, muchas veces lo olvidamos.

Todos los amantes de la fotografía y cazadores de belleza deberíamos repasar este ensayo al comenzar cada nuevo año para tenerlo muy presente.

Espero no olvidarme jamás de valorar y disfrutar del enorme privilegio que tenemos los fotógrafos: gozar cada día de la inmensa belleza de las personas, lugares inspiradores y momentos únicos.

Me gustaría tener presente estas palabras todos los años de mi vida. Recordarlas a principio de cada año. Por eso, quiero compartirlas hoy contigo.

No me enrollo más. ¡Te dejo que este fantástico ensayo!

 

Tres días para ver

por Hellen Keller

 

«A menudo he pensado que sería una bendición si, al comienzo de su juventud, todo ser humano se quedara ciego y sordo por unos cuantos días. La oscuridad lo haría apreciar más el don de la vista, y el silencio le enseñaría los deleites del sonido.

Algunas veces he interrogado a mis amigos que pueden ver sobre esa experiencia. Hace poco, cuando una amiga acababa de regresar de un largo paseo por el bosque, le pregunté qué había visto, y su respuesta me sorprendió: “Nada en especial”.

¿Cómo es posible caminar durante una hora por el bosque sin ver nada digno de ser contado? Pensé.

Yo, que no puedo ver, descubro cientos de cosas interesantes mediante el simple tacto. Siento la delicada simetría de una hoja. Recorro con las manos el liso tronco de un abedul, o la áspera corteza de un pino. En primavera, exploro las ramas de los árboles con la esperanza de tocar un brote, el primer signo de que la naturaleza ha despertado de su letargo invernal.

En ocasiones, si corro con mucha suerte, poso suavemente la mano sobre un retoño de árbol y percibo la jubilosa vibración del canto de un pájaro. A veces deseo con toda el alma poder ver estas cosas.

Si el mero tacto me produce tanto placer, ¿cuánta belleza más podría revelarme el sentido de la vista?

He imaginado incluso lo que más me gustaría ver si se me concediera poder usar los ojos al menos durante tres días.

Dividiría ese tiempo en tres partes. El primer día querría ver a la gente.

Cuya amabilidad y compañía me han hecho apreciar el valor de vivir la vida.

Yo no sé lo que es mirar al corazón de un amigo a través de “las ventanas del alma”: los ojos. Aunque sólo puedo tocar con las yemas de los dedos el contorno de una cara, soy capaz de percibir la alegría, la tristeza y muchas otras emociones humanas. Conozco a mis amigos por la sensación de sus rostros entre mis manos.

Para ustedes que pueden ver, debe ser mucho más fácil y satisfactorio captar las cualidades esenciales de otra persona con sólo observar las sutilezas de su expresión, la crispación de un músculo, el temblor de una mano… pero, ¿se les ha ocurrido alguna vez usar la vista para sondear la naturaleza íntima de un amigo? ¿Acaso no muchos de ustedes, los que ven, pueden contemplar un rostro sin fijarse realmente en él?

Por ejemplo, ¿pueden describir con detalle las facciones de 5 de sus mejores amigos? A manera de experimento, les he preguntado a varios hombres de qué color son los ojos de sus esposas, y con frecuencia, avergonzados y confundidos, admiten que no lo saben.

¡Dios mío, cuántas cosas podría yo ver si tuviera el don de la vista tan sólo tres días!

El primer día sería muy ajetreado.

Llamaría a mis amigos más queridos y observaría largo rato sus rostros

para grabar en mi mente las manifestaciones externas de su belleza interior.

Dejaría que mis ojos se posaran también en la cara de un bebé recién nacido, a fin de captar un atisbo de ese candor anhelante y bello que antecede a la conciencia individual de los problemas de la vida. Querría ver los libros que otras personas me han leído, y que me han revelado mil secretos profundos de la existencia humana. Me gustaría ver los confiados ojos de mis fieles perros, el pequeño Terrier Escocés y el robusto Gran Danés.

Por la tarde, daría un largo paseo por el bosque y me regodearía contemplando las maravillas de la naturaleza.

Y elevaría una plegaria al cielo ante el prodigio multicolor del ocaso. Esa noche, supongo, no podría conciliar el sueño.

Al día siguiente, me levantaría al amanecer y presenciaría el estremecedor milagro por el cual la noche se transforma en claridad.

Contemplaría llena de asombro el magnífico espectáculo de luz con el que el sol despierta a la tierra durmiente

Dedicaría este día a echar un vistazo al mundo, pasado y presente.

Querría ver la evolución del progreso humano, y para ello visitaría los museos. Allí, mis ojos verían la historia abreviada de la tierra: los animales y las diversas etnias humanas recreadas en su ambiente natural; los esqueletos gigantescos de los dinosaurios y mastodontes que vagaban por el mundo antes de que apareciera esa pequeña criatura de poderoso cerebro–el hombre- y conquistara el reino animal.

Mi siguiente visita sería el museo de arte. Conozco bien a través del tacto las figuras esculpidas de los dioses y las diosas del antiguo Egipto. He palpado con los dedos las producciones de los frisos del Partenón, y percibido la grácil belleza de esculturas de guerreros atenienses en acción. El rostro barbado y tosco de Homero me es muy querido, ya que él también supo lo que es estar ciego.

Así pues, el segundo día intentaría penetrar en el alma humana a través del arte.

Podría ver las cosas que conocí por medio del tacto, pero en todo su esplendor: el magnífico mundo de la pintura quedaría expuesto ante mis ojos. Sin embargo, quizá me llevaría de él sólo una impresión superficial, ya que los pintores dicen que para desarrollar una apreciación profunda y genuina del arte es necesario educar el ojo. Hay que aprender mediante la experiencia visual a reconocer los méritos de la línea, la composición, la forma y el color. Si yo pudiera ver, ¡conque alegría emprendería un estudio tan apasionante!

Pasaría la tarde del segundo día en un teatro o en un cine. ¡Cómo me encantaría poder ver la fascinante figura de Hamlet, o el impulsivo Falstaff con un colorido atuendo isabelino! Yo no puedo disfrutar la belleza del movimiento rítmico más que con la limitada capacidad del tacto de mis manos.

Sólo puedo entrever en mi imaginación la gracia de una Ana Pavlova, aunque conozco en parte el deleite del ritmo, ya que a menudo puedo sentir la cadencia de la música cuando hacen vibrar el piso. Bien puedo imaginar que el movimiento cadencioso debe ser una de las visiones más disfrutables del mundo. He logrado formarme una idea de esto al recorrer con mis dedos las líneas del mármol esculpido, y si esta gracia inmóvil puede ser tan hermosa, ¡más intensa aún ha de ser la emoción de ver la gracia en movimiento!

A la mañana siguiente, de nuevo daría la bienvenida al amanecer, ansiosa por descubrir otras manifestaciones de la belleza.

Este día, el tercero, lo pasaría en el mundo de la gente común

En los sitios donde se divierten y batallan para ganarse el sustento. La ciudad se convierte en mi destino. Me detendría primero en una esquina transitada a mirar en silencio a la gente, intentando con ese simple acto comprender algo de su vida cotidiana. Veo sonrisas y me siento feliz, veo una firme determinación y me lleno de orgullo. Veo sufrimiento y en mí aflora la compasión. Me paseo por la 5a Avenida. Dejo vagar la mirada, así que no observo un objeto en particular, sino un calidoscopio de deslumbrantes imágenes. Estoy segura de que los colores de los vestidos de las mujeres que caminan entre la multitud son un espectáculo maravilloso del que nunca podré cansarme.

Pero es posible que, si pudiera ver, fuera yo como la mayoría de las mujeres: estaría demasiado interesada en la moda para prestar atención a la belleza de los colores entre un gentío.

Partiendo de la 5a Avenida, haría un recorrido por la ciudad: los barrios pobres, las fábricas, los parques donde juegan los niños… sin salir de la ciudad, también haría un viaje al extranjero visitando los barrios de inmigrantes. Mis ojos están muy abiertos para captar todas las imágenes, lo mismo de felicidad que de tristeza, así que puedo sondear en lo profundo y añadir a mi conocimiento cómo trabaja y vive la gente.

Mi tercer día para ver se acerca a su fin. Hay muchos asuntos serios a los que podría dedicar las últimas horas, pero en la noche correría de nuevo al teatro, a ver alguna obra que me hiciera reír hasta las lágrimas y me permitiera apreciar los tintes de comedia y del drama humano.

A la media noche, la oscuridad perpetua se cerniría de nuevo sobre mí.

Por supuesto, en esos tres breves días no habré visto todo lo que deseaba. Pero cuando la negrura hubiera descendido sobre mí, me percataría de cuánto me había faltado ver.

Tal vez este escueto plan no se parezca en nada al que ustedes podrían hacer si supieran que están a punto de quedarse ciegos; sin embargo, estoy segura de que si tuvieran que afrontar ese destino, usarían los ojos como jamás lo han hecho. Todo lo que vieran cobraría un sentido especial. Sus ojos se posarían con ansia en cada objeto que entrara dentro de su campo visual. Finalmente, descubrirían lo que en realidad significa ver, y un nuevo mundo de belleza se abriría ante ustedes.

Yo, que soy ciega, tengo un consejo para los que pueden ver: Usen sus ojos como si mañana fueran a perder la vista.

Y hagan lo mismo con los demás sentidos: escuchen la musicalidad de las voces, los trinos de los pájaros, los poderosos acordes de una orquesta, como si el día de mañana fueran a quedarse sordos.

Tomen y acaricien cada objeto como si mañana fueran a despojarlos del sentido del tacto. Huelan el delicado perfume de las flores, deléitense con el sabor de cada bocado, como si nunca más pudieran volver a oler ni a paladear nada.

Disfruten al máximo sus sentidos; gocen, a través de los diversos medios de contacto con que los dotó la naturaleza, de todas las facetas del placer y la belleza que el mundo nos ofrece.

Aunque, de todos los sentidos, estoy segura de que el de la vista debe de ser el más glorioso «.

Hellen Keller

 

Algunas citas de Hellen Keller

 

Mantén tu rostro al sol y así no verás las sombras.

 

La vida o es una aventura atrevida o no es nada.

 

No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida. Mira al mundo directamente a la cara.

 

¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?

 

La literatura es mi utopía. No hay barrera de sentidos que me pueda quitar este placer. Los libros me hablan sin impedimentos de ninguna clase.

 

Las mejores y más bellas cosas en el mundo no pueden verse, ni siquiera tocarse. Ellas deben sentirse con el corazón.

 

Conclusión

Quizás algunas veces olvidamos el enorme privilegio que tenemos los fotógrafos por ser espectadores en primera fila del planeta, personas y animales

Quiero recordar cada día de mi vida la enorme suerte que tengo. Y, deseo que mis ojos nunca se lleguen a acostumbrar a tanta belleza. Si lo hago, perderé una gran parte de mi.

Mira, oye, huele, siente y saborea como si fuera la ultima vez.

La vida será lo que tu quieras que sea. No pases por este mundo de puntillas. Explota tus sentidos.

Coge la cámara y salar ahí fuera. ¡Elige vivir con intensidad!

¡¡Que tengas un año 2017 lleno de experiencias visuales y momentos inspiradores!!

Un abrazo enoooorme y ¡¡¡feliz 2017!!!

Santi

 

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Desarrollo PersonalFotografía - Reflexiones

Fotografía y Presencia Plena

posted by Santi Xander 10 mayo, 2016

La cámara es una herramientas increíble para conectar con el aquí y el ahora.

¡Esto es fantástico para aumentar nuestra consciencia y sanear nuestra mente!

¿Quieres saber cómo hacerlo?

 

La fotografía nos conecta con el momento presente

El tiempo pasa muy rápido y todos estamos muy ocupados. Parece que debemos ir corriendo a todos los lados.

¿Cuando fue la última vez que estuviste 10 minutos sin hacer nada? Tan sólo 10 minutos…

La mente humana es nuestra herramienta más importante. Es fundamental en nuestras vidas y la cuidamos muy poco.

Una buena forma de sanearla es dedicar por lo menos 10 minutos al día a trabajar la atención plena. Lo podemos hacer a través de la meditación tradicional o a través de la meditación fotográfica.

El acto de fotografiar produce un estado de consciencia muy parecido al que conseguimos en la meditación.

La fotografía nos hace salir de casa y conectar con la naturaleza, la ciudad, las personas, los objetos etc.

Pasear con nuestra cámara es un enorme placer. Nos invita a prestar atención, observar y conectar con el presente. Escuchar el sonido del viento, el vuelo de los pájaros, el movimiento de las ramas, el caminar de las personas, sus expresiones, las nubes, las luces, las sombras…

 

Es mejor pensar antes y después de disparar. Nunca en el momento

Para hacer una buena fotografía hay que pensar.

Antes de coger la cámara deberíamos saber:

  • ¿Para qué fotografiamos?
  • ¿Qué queremos expresar? Idea, sentimientos, la historia que narrar, etc.
  • ¿Cómo lo vamos a expresar? Luz, color, encuadre, valores de cámara, etc

Tenerlo todo planeado es fundamental. Pero…

En el momento de fotografiar debemos dejar en silencio nuestros pensamientos.

Fotografia y presencia plena 1

¿Cómo fotografiar con presencia plena?

Fija los valores de la cámara, elige la iluminación, colócate en el lugar adecuado y prepara todo lo que hayas pensado de antemano.

Una vez que este todo listo: lanza el anzuelo y espera a que la realidad y el tiempo piquen.

Para utilizar la presencia plena en tus fotografías. No te veas como un cazador de imágenes, sino como un pescador de momentos.

Concéntrate en lo que tienes alrededor. Ten la cámara a mano. No pienses, sólo dispara.

Sigue tu instinto.

Si queremos conseguir una buena fotografía, debemos conectar con el mundo que nos rodea y desconectar nuestra voz interior.

Presta atención, fúndete con el entorno y dedica el tiempo que haga falta. Si lo haces, el momento mágico aparecerá.

 

El momento mágico

Es un instante en el que todos los elementos que componen la fotografía son perfectos. La luz, la expresión, las formas, etc. Todo esta en armonía y relacionado entre si.

De repente, surge orden en el caos y se produce la magia.

Disfrutar del momento mágico es una de de las razones por la que soy fotógrafo. Me permite ser el primero en contemplar tanta belleza.

La alineación de todos los elementos no dura mucho, enseguida se desvanece. Pero, los fotógrafos tenemos el poder de congelar el tiempo. Somos capaces de inmortalizarlo.

Por eso, es importante permanecer atento, concentrado, fundido con el entorno. Si lo haces, no dejarás que se escapen.

 

Conclusión

Disfruta de un estado de presencia plena al menos 30 minutos cuando salgas a fotografiar.

Al acabar revisa tus fotos. Verás como alguna de ellas habrá conectado con tu esencia.

Pero, sobre todo. Habrás vivido una experiencia increíble.

Todas las semanas practica este ejercicio de mindfulness visual. Sanearás tu mente y espíritu.

¡Además sacaras imágenes increíbles para compartir con los demás!

 

¿Qué sientes cuando haces una fotografía?
¿Has vivido la conexión con el aquí y el ahora gracias a la cámara?
¡¡Compártelo en los comentarios de abajo!!