Inspiración

Tres días para ver por Helen Keller

posted by Santi Xander 30 diciembre, 2016

Manifiesto para vivir con pasión la fotografía

Hoy quiero compartir contigo un ensayo increíble. Espero que sientas lo mismo que experimenté cuando lo leí por primera vez.

Es un texto que todo el mundo debería leer varias veces en su vida. Más aún, los fotógrafos.

Lo escribió Hellen Keller. Una mujer que a los 6 años se quedó ciega, sorda y muda. Nacida en 1880. Tuvo una infancia difícil pero gracias a su cuidadora, la heroica Anne Sullivan, consiguió salir adelante y dedicar su vida a luchar por los descapacitados. Y, sobre todo a ayudar a “ver” a quienes tenemos la suerte de tener el sentido de la vista. Un sentido que muchas veces damos por sentado.

Me parece increíble lo rápido que podemos dar por hecho el maravilloso “don” que hemos recibido. Y, por desgracia, muchas veces lo olvidamos.

Todos los amantes de la fotografía y cazadores de belleza deberíamos repasar este ensayo al comenzar cada nuevo año para tenerlo muy presente.

Espero no olvidarme jamás de valorar y disfrutar del enorme privilegio que tenemos los fotógrafos: gozar cada día de la inmensa belleza de las personas, lugares inspiradores y momentos únicos.

Me gustaría tener presente estas palabras todos los años de mi vida. Recordarlas a principio de cada año. Por eso, quiero compartirlas hoy contigo.

No me enrollo más. ¡Te dejo que este fantástico ensayo!

 

Tres días para ver

por Hellen Keller

 

“A menudo he pensado que sería una bendición si, al comienzo de su juventud, todo ser humano se quedara ciego y sordo por unos cuantos días. La oscuridad lo haría apreciar más el don de la vista, y el silencio le enseñaría los deleites del sonido.

Algunas veces he interrogado a mis amigos que pueden ver sobre esa experiencia. Hace poco, cuando una amiga acababa de regresar de un largo paseo por el bosque, le pregunté qué había visto, y su respuesta me sorprendió: “Nada en especial”.

¿Cómo es posible caminar durante una hora por el bosque sin ver nada digno de ser contado? Pensé.

Yo, que no puedo ver, descubro cientos de cosas interesantes mediante el simple tacto. Siento la delicada simetría de una hoja. Recorro con las manos el liso tronco de un abedul, o la áspera corteza de un pino. En primavera, exploro las ramas de los árboles con la esperanza de tocar un brote, el primer signo de que la naturaleza ha despertado de su letargo invernal.

En ocasiones, si corro con mucha suerte, poso suavemente la mano sobre un retoño de árbol y percibo la jubilosa vibración del canto de un pájaro. A veces deseo con toda el alma poder ver estas cosas.

Si el mero tacto me produce tanto placer, ¿cuánta belleza más podría revelarme el sentido de la vista?

He imaginado incluso lo que más me gustaría ver si se me concediera poder usar los ojos al menos durante tres días.

Dividiría ese tiempo en tres partes. El primer día querría ver a la gente.

Cuya amabilidad y compañía me han hecho apreciar el valor de vivir la vida.

Yo no sé lo que es mirar al corazón de un amigo a través de “las ventanas del alma”: los ojos. Aunque sólo puedo tocar con las yemas de los dedos el contorno de una cara, soy capaz de percibir la alegría, la tristeza y muchas otras emociones humanas. Conozco a mis amigos por la sensación de sus rostros entre mis manos.

Para ustedes que pueden ver, debe ser mucho más fácil y satisfactorio captar las cualidades esenciales de otra persona con sólo observar las sutilezas de su expresión, la crispación de un músculo, el temblor de una mano… pero, ¿se les ha ocurrido alguna vez usar la vista para sondear la naturaleza íntima de un amigo? ¿Acaso no muchos de ustedes, los que ven, pueden contemplar un rostro sin fijarse realmente en él?

Por ejemplo, ¿pueden describir con detalle las facciones de 5 de sus mejores amigos? A manera de experimento, les he preguntado a varios hombres de qué color son los ojos de sus esposas, y con frecuencia, avergonzados y confundidos, admiten que no lo saben.

¡Dios mío, cuántas cosas podría yo ver si tuviera el don de la vista tan sólo tres días!

El primer día sería muy ajetreado.

Llamaría a mis amigos más queridos y observaría largo rato sus rostros

para grabar en mi mente las manifestaciones externas de su belleza interior.

Dejaría que mis ojos se posaran también en la cara de un bebé recién nacido, a fin de captar un atisbo de ese candor anhelante y bello que antecede a la conciencia individual de los problemas de la vida. Querría ver los libros que otras personas me han leído, y que me han revelado mil secretos profundos de la existencia humana. Me gustaría ver los confiados ojos de mis fieles perros, el pequeño Terrier Escocés y el robusto Gran Danés.

Por la tarde, daría un largo paseo por el bosque y me regodearía contemplando las maravillas de la naturaleza.

Y elevaría una plegaria al cielo ante el prodigio multicolor del ocaso. Esa noche, supongo, no podría conciliar el sueño.

Al día siguiente, me levantaría al amanecer y presenciaría el estremecedor milagro por el cual la noche se transforma en claridad.

Contemplaría llena de asombro el magnífico espectáculo de luz con el que el sol despierta a la tierra durmiente

Dedicaría este día a echar un vistazo al mundo, pasado y presente.

Querría ver la evolución del progreso humano, y para ello visitaría los museos. Allí, mis ojos verían la historia abreviada de la tierra: los animales y las diversas etnias humanas recreadas en su ambiente natural; los esqueletos gigantescos de los dinosaurios y mastodontes que vagaban por el mundo antes de que apareciera esa pequeña criatura de poderoso cerebro–el hombre- y conquistara el reino animal.

Mi siguiente visita sería el museo de arte. Conozco bien a través del tacto las figuras esculpidas de los dioses y las diosas del antiguo Egipto. He palpado con los dedos las producciones de los frisos del Partenón, y percibido la grácil belleza de esculturas de guerreros atenienses en acción. El rostro barbado y tosco de Homero me es muy querido, ya que él también supo lo que es estar ciego.

Así pues, el segundo día intentaría penetrar en el alma humana a través del arte.

Podría ver las cosas que conocí por medio del tacto, pero en todo su esplendor: el magnífico mundo de la pintura quedaría expuesto ante mis ojos. Sin embargo, quizá me llevaría de él sólo una impresión superficial, ya que los pintores dicen que para desarrollar una apreciación profunda y genuina del arte es necesario educar el ojo. Hay que aprender mediante la experiencia visual a reconocer los méritos de la línea, la composición, la forma y el color. Si yo pudiera ver, ¡conque alegría emprendería un estudio tan apasionante!

Pasaría la tarde del segundo día en un teatro o en un cine. ¡Cómo me encantaría poder ver la fascinante figura de Hamlet, o el impulsivo Falstaff con un colorido atuendo isabelino! Yo no puedo disfrutar la belleza del movimiento rítmico más que con la limitada capacidad del tacto de mis manos.

Sólo puedo entrever en mi imaginación la gracia de una Ana Pavlova, aunque conozco en parte el deleite del ritmo, ya que a menudo puedo sentir la cadencia de la música cuando hacen vibrar el piso. Bien puedo imaginar que el movimiento cadencioso debe ser una de las visiones más disfrutables del mundo. He logrado formarme una idea de esto al recorrer con mis dedos las líneas del mármol esculpido, y si esta gracia inmóvil puede ser tan hermosa, ¡más intensa aún ha de ser la emoción de ver la gracia en movimiento!

A la mañana siguiente, de nuevo daría la bienvenida al amanecer, ansiosa por descubrir otras manifestaciones de la belleza.

Este día, el tercero, lo pasaría en el mundo de la gente común

En los sitios donde se divierten y batallan para ganarse el sustento. La ciudad se convierte en mi destino. Me detendría primero en una esquina transitada a mirar en silencio a la gente, intentando con ese simple acto comprender algo de su vida cotidiana. Veo sonrisas y me siento feliz, veo una firme determinación y me lleno de orgullo. Veo sufrimiento y en mí aflora la compasión. Me paseo por la 5a Avenida. Dejo vagar la mirada, así que no observo un objeto en particular, sino un calidoscopio de deslumbrantes imágenes. Estoy segura de que los colores de los vestidos de las mujeres que caminan entre la multitud son un espectáculo maravilloso del que nunca podré cansarme.

Pero es posible que, si pudiera ver, fuera yo como la mayoría de las mujeres: estaría demasiado interesada en la moda para prestar atención a la belleza de los colores entre un gentío.

Partiendo de la 5a Avenida, haría un recorrido por la ciudad: los barrios pobres, las fábricas, los parques donde juegan los niños… sin salir de la ciudad, también haría un viaje al extranjero visitando los barrios de inmigrantes. Mis ojos están muy abiertos para captar todas las imágenes, lo mismo de felicidad que de tristeza, así que puedo sondear en lo profundo y añadir a mi conocimiento cómo trabaja y vive la gente.

Mi tercer día para ver se acerca a su fin. Hay muchos asuntos serios a los que podría dedicar las últimas horas, pero en la noche correría de nuevo al teatro, a ver alguna obra que me hiciera reír hasta las lágrimas y me permitiera apreciar los tintes de comedia y del drama humano.

A la media noche, la oscuridad perpetua se cerniría de nuevo sobre mí.

Por supuesto, en esos tres breves días no habré visto todo lo que deseaba. Pero cuando la negrura hubiera descendido sobre mí, me percataría de cuánto me había faltado ver.

Tal vez este escueto plan no se parezca en nada al que ustedes podrían hacer si supieran que están a punto de quedarse ciegos; sin embargo, estoy segura de que si tuvieran que afrontar ese destino, usarían los ojos como jamás lo han hecho. Todo lo que vieran cobraría un sentido especial. Sus ojos se posarían con ansia en cada objeto que entrara dentro de su campo visual. Finalmente, descubrirían lo que en realidad significa ver, y un nuevo mundo de belleza se abriría ante ustedes.

Yo, que soy ciega, tengo un consejo para los que pueden ver: Usen sus ojos como si mañana fueran a perder la vista.

Y hagan lo mismo con los demás sentidos: escuchen la musicalidad de las voces, los trinos de los pájaros, los poderosos acordes de una orquesta, como si el día de mañana fueran a quedarse sordos.

Tomen y acaricien cada objeto como si mañana fueran a despojarlos del sentido del tacto. Huelan el delicado perfume de las flores, deléitense con el sabor de cada bocado, como si nunca más pudieran volver a oler ni a paladear nada.

Disfruten al máximo sus sentidos; gocen, a través de los diversos medios de contacto con que los dotó la naturaleza, de todas las facetas del placer y la belleza que el mundo nos ofrece.

Aunque, de todos los sentidos, estoy segura de que el de la vista debe de ser el más glorioso “.

Hellen Keller

 

Algunas citas de Hellen Keller

 

Mantén tu rostro al sol y así no verás las sombras.

 

La vida o es una aventura atrevida o no es nada.

 

No inclines nunca la cabeza, tenla siempre erguida. Mira al mundo directamente a la cara.

 

¿Por qué contentarnos con vivir a rastras cuando sentimos el anhelo de volar?

 

La literatura es mi utopía. No hay barrera de sentidos que me pueda quitar este placer. Los libros me hablan sin impedimentos de ninguna clase.

 

Las mejores y más bellas cosas en el mundo no pueden verse, ni siquiera tocarse. Ellas deben sentirse con el corazón.

 

Conclusión

Quizás algunas veces olvidamos el enorme privilegio que tenemos los fotógrafos por ser espectadores en primera fila del planeta, personas y animales

Quiero recordar cada día de mi vida la enorme suerte que tengo. Y, deseo que mis ojos nunca se lleguen a acostumbrar a tanta belleza. Si lo hago, perderé una gran parte de mi.

Mira, oye, huele, siente y saborea como si fuera la ultima vez.

La vida será lo que tu quieras que sea. No pases por este mundo de puntillas. Explota tus sentidos.

Coge la cámara y salar ahí fuera. ¡Elige vivir con intensidad!

¡¡Que tengas un año 2017 lleno de experiencias visuales y momentos inspiradores!!

Un abrazo enoooorme y ¡¡¡feliz 2017!!!

Santi

 

¿Qué has sentido al leer el texto?
Cuéntame qué significa la fotografía para ti
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Laura Len 30 diciembre, 2016 at 12:20 pm

Estoy todavía llena de emoción por el maravilloso escrito que has compartido Santi.

Cuanto tenemos que aprender todos de ella y especialmente los fotógrafos.

Tienen tanta fuerza sus palabras y lo que transmite con ellas, que las recordaré siempre que tenga ante mis ojos la belleza de las cosas sencillas. De todo aquello que fácilmente nos pasa desapercibido.

Gracias por compartirlo!!!

http://www.lauralen.com

Reply
Santi Xander 30 diciembre, 2016 at 4:53 pm

Es verdad! cuanto tenemos que aprender de Helen.
Su historia nos inspira a, como dices, valorar: “la belleza de las cosas sencillas”
No se puede decir mejor.
Me alegra que sintamos lo mismo al leer sus palabras.
Se nota que entendemos la vida y la fotografía de una manera muy parecida 🙂

Reply
JAVIER DIAZ 1 enero, 2017 at 8:50 pm

Hola Santi..
Hacía mucho tiempo que no leía unas palabras tan reales y a la vez tan bellas. El texto demuestra la pasión que se puede tener, por algo muy importante en tu vida, lo cual te llena y te hace sentir pleno. La Historia de Helen es un canto a la Vida y a la Libertad…
La Fotografía para mi es un abanico de sensaciones. Es Mirar, Oír, Oler, Sentir y Saborear todo lo que nos rodea en la Vida. Cada cosa, por sencilla que sea y con la cámara en mano, te lleva a percibir y plasmar diferentes sensaciones y sentimientos…
Gracias por compartir dicho texto… Gracias a él y a partir de ahora, veremos las cosas y las personas que nos rodean, desde otra perspectiva…
Un saludo y y que tengas un 2017 repleto de Photos…

Reply
Santi Xander 1 enero, 2017 at 9:07 pm

Hola Javier!!
Me encanta tu definición de la fotografía. Como dices, la fotografía es perfecta para percibir y plasmar sensaciones y sentimientos.
No puedo estar más de acuerdo!!
Que tengas un FELIZ 2017 en el que no dejemos de VER
Un abrazo!!!

Reply
Damian 1 enero, 2017 at 9:38 pm

Realmente genial, es cierto cuando no nos falta nada y tenemos todos los sentidos no pensamos en ellos, cuando nos faltan es cuando nos damos cuenta de ello, últimamente estaba de moda al frase de no escucháis para oír sino para contestar. Después de leer esta experiencia, lo aplicaría a todos los sentidos. Cuan faltos de aprender de lso sentidos que tenemos para descubrir mejor las cosas.

Reply
Santi Xander 2 enero, 2017 at 12:21 am

Es verdad Damian.
No se porque nos pasa esto. Pero parece que debemos perder algo para valorar su importancióna.
Deberiamos dedicar más tiempo en nuestras vidas sólo a sentir.
Perdernos una tarde por la montaña a ver, oir y oler la naturaleza
Me alegro que la fotografía nos invita a hacerlo
Gracias por tus palabras.
Un abrazo Damian!!
Un abrazo!

Reply
Milka Zambrana 2 enero, 2017 at 1:06 am

Muchísimas gracias por compartir este texto!!!! que lindo es comenzar el año agradeciendo!!! a vos por compartirlo que muestra la generosidad en tu trabajo diario
y a Hellen por ser fuente de inspiración Feliz 2017!!!

Reply
Santi Xander 2 enero, 2017 at 9:06 pm

Es verdad. Es fantastico comenzar el año agradeciendo
Estoy profundamente agradecido de la labor de Helen es todo un ejemplo.
¡Agradezco también el don de la vista y a la fotografía por darnos tan buenas experiencias!
Gracias por tus palabras Milka
¡Un abrazo bien grande y FELIZ 2017!

Reply
Antonio 2 enero, 2017 at 3:05 am

Hola Santi.
Creo que coincido con todos y por desgracia suele ser así, cuando realmente se valora algo es cuando careces de ello.
Me parece impresionante la fuerza y la determinación que tiene la señora, no me imagino ni por un momento poder vivir con esa carencia. Si cierras los ojos y te tapas los oídos ¿Qué te queda?. Realmente queda muy poco, pero ese poco para ella es todo y sabe sacar el jugo a todas sus experiencias y valorarlas de otra manera. Lo que para nosotros es algo cotidiano e incluso algunas veces monótono para ella es una explosión de sensaciones.
Nos invita a que disfrutemos cada momento como si fuera el ultimo, lo que me parece un buen consejo.
Cuando miro su retrato lo que me trasmite es bondad y pienso lo difícil que tubo que ser la vida para ella y mas por aquellos entonces.
La fotografía para mi es al final una manera de vivir, de mirar, de sentir, de explorar y de pensar. Te invade y no puedes deshacerte de ella.
FELIZ 2017 y que nos sirva para apreciar las cosas como realmente se merecen, un fuerte abrazo!!

Reply
Santi Xander 2 enero, 2017 at 9:11 pm

Estoy contigo. Deberíamos recordarlo la próxima vez que salgamos a fotografiar y dar gracias por ser espectadores de tanta belleza.
Me quedo con tu frase:
“La fotografía para mi es al final una manera de vivir, de mirar, de sentir, de explorar y de pensar. Te invade y no puedes deshacerte de ella”.
No se puede decir mejor 🙂
Gracias por tus palabras
Un abrazo fuerte, Antonio!!!

Reply
Gemma 2 enero, 2017 at 6:55 am

Simplemente precioso, creo que no somos conscientes de que no sabemos “ver” el mundo, ni disfrutar de toda la belleza que nos rodea. Creo que los fotógrafos en eso somos diferentes, la fotografía, para mí, es mi manera de ver y sentir nuestro mundo, la capacidad de plasmar en una imagen nuestras sensaciones, sentimientos, la calma del mar, el ruido de una ciudad, la alegría o la tristeza de las personas, el amor de una pareja. La fotografía es mi forma de expresión, la forma en la que miro el mundo.

Gracias por estas palabras.

Reply
Santi Xander 2 enero, 2017 at 9:18 pm

Hola Gema!!
Me encanta tu descripción de que es para ti la fotografía.
Quién no lo ha probado, no sabe de lo que hablamos.
Pero lo has descrito perfectamente. Es así como me siento cuando cojo la camara
Gracias por estas increibles palabras
¡¡Un abrazo enooooorme, Gema 🙂 !!

Reply
Estrella 2 enero, 2017 at 12:24 pm

Fantástico, cuantas cosas hace replantearte.
Cuanto tiempo y oportunidades preciosas perdemos sin fijarnos en los detalles.
Muchas gracias por compartirlo.
Muy muy muyyyy feliz año!!!
Un abrazo.

Reply
Santi Xander 2 enero, 2017 at 9:42 pm

Es verdad!!
En los detalles esta la felicidad 🙂
Siiiii Que este 2017 sea un año muy feliz
Un abrazo fuerte Estrella!!

Reply
Beatriz 2 enero, 2017 at 5:44 pm

Muchas gracias por haber compartido este texto de Hellen Keller. Creo que la mayor parte del tiempo somos nosotros los que estamos ciegos, sordos y mudos por no saber disfrutar de las pequeñas cosas que nos da la vida. Un saludo

Reply
Santi Xander 2 enero, 2017 at 9:55 pm

¡Es verdad! La rutina puede acabar dejandonos casi ciegos
Por eso, en 2017 no quiero dejar de “ver” y sentir 🙂
Un abrazo bien fuerte Bea!!

Reply
MARA RUIZ 6 enero, 2017 at 12:06 am

Maravilloso. Espero, como tú, no olvidar estas palabras cada día de mi vida, para disfrutar de todo y ser consciente de la gran suerte que tenemos, quienes podemos maravillarnos a diario con esa sensación. Gracias por tan lindos deseos.

Reply
Santi Xander 15 enero, 2017 at 9:25 pm

Estoy contigo Mara!
No debemos dejar que la rutina nos absorva y nos olvidemos de SENTIR
Me encanta saber que compartimos este pensamiento
La fotografía nos recuerda este enorme “don” que tenemos.
¿Seremos capaces de comprometernos este año a no dejar pasar una semana, sin salir con la camara, a conectar con la vida?
¡En nuestras manos está!
Un abrazo Mara!

Reply
Carmen Gomariz 6 enero, 2017 at 10:49 am

Realmente somos afortunados y muchas veces no sabemos apreciarlo. Ojalá que no se nos olvide SENTIR cuando tengamos la cámara en las manos. Feliz 2017!!

Reply
Santi Xander 15 enero, 2017 at 9:19 pm

Estoy contigo Carmen!
Ese es mi principal proposito para 2017
No dejar una semana sin SENTIR de verdad.
Es algo que nunca deberíamos dejar de hacer
Un abrazo!!!

Reply
CARLES QUINTANA FERNANDEZ 7 enero, 2017 at 5:30 pm

El artículo me ha encantado tanto que me lo he leído dos veces, la primera para entenderlo y la segunda para comentarlo.
Solo lo del paseo por el bosque ya da para todo un artículo. Como fotógrafo, he descubierto que muchas veces basta con sentarse en un sitio, y mirar alrededor, abrirte a los estímulos que te rodean. Las fotografías vienen a ti, no tienes que buscarlas. Es muy triste lo que dice la amiga de que no ha visto nada en particular en el bosque. Que es en todas partes. Ahora miro mucho más atentamente a mi alrededor. Disfruto mucho más de lo que me rodea.
Es como el primer día laborable del año. Salí del metro, vivo en Barcelona, y vi el amanecer entre los dos rascacielos de la Vila Olímpica. Al instante, cogí mi teléfono móbil e hice una foto del momento.
Lo de la gente me recuerda me recuerda la excelente exposición sobre el fotógrafo de retratos Outumuro que puede verse hasta febrero en el Palau Robert de Barcelona. Hasta ahora no me había dado cuenta de la importancia del lenguaje no verbal en las fotos. Es tan importante! Y hay tanta gente que no se fija en todas las señales que emite el cuerpo!
Es genial en el punto del segundo día, lo bien que resume los aspectos más importantes que debe dominar todo fotógrafo que se precie de si mismo.
En resumen, un gran artículo. Gracias por compartirlo con todos nosotros, Santi.

Reply
Santi Xander 2 febrero, 2017 at 10:20 pm

Que bueno Carles!

Has dado con unas claves muy importante.

Creo que la fotografía, como la felicidad se encuentra en los pequeños detalles.

Al abrir los ojos y darnos cuenta de la increible belleza del sol en los edificios el primer dia del año o los micro gestos de las personas…
Los pequeños detalles son pura belleza.
La fotografía entrena nuestro ojo para reconocerlos. Cuando lo hacemos, la vida se vuelve un lugar mucho más interesante!! 😀

Carles, gracias por compartir tu experiencia personal!!

Un abrazo fuerte compañero!!

Reply
Loli Gomez 8 enero, 2017 at 5:01 pm

Gracias Santi por compartir este texto. Realmente inspirador!! con que facilidad nos olvidamos de todo lo que tenemos, cuanto ganariamos si fueramos capaces de disfrutar todo lo que realmente esta a nuestro alcance! Lo guardo bien a mano para leerlo de vez en cuando y que no se me olvide nunca.
Un abrazo

Reply
Santi Xander 15 enero, 2017 at 9:29 pm

Loli! Estoy contigo. Es necesario recordar estas hermosas palabras.
La rutina NUNCA debe ganar la partida. La cámara es un buen antídoto.
Espero que hagas muchas fotos este año y que SIENTAS toda la belleza que hay a tu alrededor.
¡Un abrazo fuerte Loli!

Reply
Fina Ferrer 11 enero, 2017 at 9:17 pm

Precioso …. realmente emocionante ..
Lamentablemente no sabemos mirar, estamos tan aconstumbrados “a ver” que ya hemos perdido ese don … para mí la fotografía es expresarme desde dentro hacia fuera, todas mis emociones , sensaciones, afloran sin buscar la perfección sino la percepción ….. la fotografía hace que me exprese en sus colores , lineas , es gestos de aquellos que sin conocer me transmiten un sentimiento , la fotografía me ha hecho crecer como ser humano integrandome en todo aquello que ya ni percibia, los olores, los colores, tocar un arbol, una flor …. observar el movimiento de una hoja mecida por el viento etc me podría extender una eternidad ….. cada imagen es un regalo, cada imagen es un sentimiento … Gracias por tus consejos y por mostrarnos tu arte.

“Sentir sin tocar, hablar sin palabras ; se llama Fotografía ”
Dedee Achar

Reply
Santi Xander 2 febrero, 2017 at 10:31 pm

Que bueno Fina!!!

Me encanta tu frase: “La fotografía te ha hecho crecer como ser humano”.
Yo también lo siento así. Aprender fotografía, es aprender a vivir. Cuanto más entro en este mundo, más claro lo veo.

Se nota en cada una de tus palabras lo que te hace sentir la fotografía.
No se puede describir mejor el acto de fotografiar.
Espero que coincidamos mucho en este apasionante mundo fotográfico.
Un abrazo enorrmeee!!!

Reply
Víctor Alexander García Prieto 13 enero, 2017 at 4:44 am

Hola Santi. Gracias por compartir esta magnífica reflexión. En momentos como este que tengo en mi vida me ayudan a ir poco a poco alimentando ese volver a empezar. Reitero las gracias a tu trabajo y esfuerzo por brindar inspiración. Un saludo.

Reply
Santi Xander 15 enero, 2017 at 9:16 pm

Gracias Victor por tus palabras
Ser consciente de que estos contenidos te sirve, me hace super feliz!
Es una gran motivación para seguir con este proyecto!
Espero que este momento duro, con el tiempo, lo veas como un nuevo comienzo
Un abrazo Victor!

Reply
marena_721@hotmail.com 3 febrero, 2017 at 12:41 pm

Hola Santi.
Precioso ensayo y totalmente cierto.
En mi caso, aprecio mucho todos los pequeños momentos, detalles, sonidos… No siempre.. pero suelo hacerlo y es maravilloso.
También tengo la suerte de vivir rodeada de naturaleza… un lugar maravilloso.
Pienso que los fotógrafos tenemos una capacidad de observación que no la tiene todo el mundo.. si eres capaz de observar con los ojos del alma… lo ves todo.. y es genial.
Gracias por tu trabajo y por ser como eres.
Humanamente humano.
Saludos!!!

Reply
Santi Xander 3 febrero, 2017 at 1:30 pm

Que bueno, esa es la clave!!
Observar con los ojos del alma…
Si lo hacemos conectaremos lo que vemos, con lo que somos.
Creo que de eso se trata la fotografía.

Gracias por tu comentario 🙂
Un abrazo fuerte Macarena!!

Reply
Amador Vicente 22 agosto, 2017 at 8:13 pm

Sentir con el corazón. Hermosas palabras,que deberíamos ser la guía de nuestro existir, el día a día de nuestra existencia en este mundo.

Reply
Santi Xander 23 agosto, 2017 at 8:01 am

Estoy contigo Amador!
Creo que debemos dedicar más tiempo a disfrutar de los pequeños detalles y de la belleza de la vida.
Vamos corriendo a todos los lados y nos olvidamos de la vida.
Hellen nos recuerda lo absurdo que es.
Un abrazo fuerte amigo!

Reply
Marisa 18 enero, 2018 at 11:00 pm

Me he encontrado con este artículo en tu blog y he sentido,emociones,pena, alegría, mucho agradecimiento a la vida y al encontrar
en el camino personas como tú.

Reply
Santi Xander 24 enero, 2018 at 1:14 pm

Hola Marisa!
Se nota que sentimos, vivimos y vibramos de forma muy parecida.
Agradezco a internet y al blog la oportunidad que nos da para ponernos en contacto y compartir nuestra forma de ver la vida y crear fotografias.
Un abrazo muy fuerte!!

Reply

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